"Along avenues that once were causeways connecting the old Aztec island capital of Tenochtitlán with mainland, the traffic boils and surges. Buses careen through the streets, with passengers clinging to roof, bumper and doorstep. Decrepit trucks, monstrously overloaded, grind their way through the maze. Taxis painted in heathenish splendor race each other, the drivers shouting obscenities or exchanging hand signals and whistles of unmistakable meaning. Antique Ford races antique Fiat. Sleek Mercedes glides beside sleek Cadillac, the conveyance of bankers and politicians. […] Small newsboys wave their papers like flags, shouting of crimes of passion, disasters on the road, scandals in the republic and the latest results of box and beisbol.
Braked tires scream. Accelerated motors roar through broken mufflers. Ambulance sirens mingle with the offkey music of curbside barrel organs. Full-throated jukeboxes blare songs of outraged love from saloons. Soap operas, singing commercials, and traditional ballads shriek from a hundred radio and television sets, each with the volume turned on full. From the sidewalks come the cries of shoeshine boys and lottery-ticket sellers - ‘Five hundred thousand for today, chief; I have your lucky number.’
The air of Mexico City is nervous, vital, hectic, dynamic, eclectic and kaleidoscopic. […]
[People] will be speaking a variety of languages as can be heard in any of the world’s capitals: the slurring slang of Mexico City itself, full of double meaning and thinly veiled abuse; lisping Castilian; precise English; pocho Spanish from the northern border country, an execrable mixture of bad Spanish and bad English; the Spanish of Mexican poets, pure, sonorous and full of glittering images; or Nahuatl, most prevalent of Mexico’s 50-odd surviving Indian languages and dialectics, sounding vaguely oriental; or Otomí, Huaxteco, Totonaco, Huichol, Tzotzil or Tarahumara. […]
Source: William Weber Johns and The Editors of LIFE, Mexico (New York: Time Incorporated, 1961).
Saturday, August 20, 2011
Tuesday, August 16, 2011
Rockdrigo sings the subterranean blues, 1982.
Compared to other major underground transit systems, the Mexico City metro is surprisingly quiet (at least on the platform). Since the train-car wheels use rubber tires, the deafening sounds of metal on metal so common in the New York subway are seldom heard. While the machine-made cacophony is less pronounced, people have been pretty effective at producing a complex acoustic texture of their own.
Music has long been a part of the human-generated sound culture of the Metro. In 1982 Rockridgo González recorded the now classic ode to the Mexico City underground in "Metro Balderas". He would be killed a few years later in the 1985 earthquake which devastated the city.
The song (lyrics below) speaks of love lost in the hectic Balderas station.
"METRO BALDERAS" (1982) by ROCKDRIGO GONZÁLEZ
Saquese de aqui señor operador
que esto es un secuestro y yo manejo el convoy
mejor haga caso para usted es mejor,
asi es que hagase a un lado porque ahí le voy.
Hace cuatro años que a mi novia perdí
en esas muchedumbres que se forman aqui,
la busque en los andenes y las salas de espera pero ella se perdio
en la estacion de Balderas.
En la estacion del metro balderas
ahí fue donde yo perdi a mi amor
en la estacion del metro balderas
ahí deje embarrado mi corazon
No no no no no no
fue la estacion del metro balderas
una bola de gente se la llevo
en la estacion del metro balderas
vida mia ya te busque de convoy en convoy
Mejor haga caso o le doy un balazo
no se ha dado cuenta de que estoy muy empeñado.
Ya lo dijo Freud no me acuerdo en que lado
sólo una experiencia que he experimentado
Pare usted en la ruta que me lleva al trabajo, hoy estoy dispuesto
a mandarlo al carajo
llevame hacia Hidalgo o hacia donde quieras
pero no me lleves no
por la estacion de balderas.
En la estacion del metro balderas
ahí fue donde yo perdi a mi amor
en la estacion del metro balderas,
ahí dejé embarrado mi corazon
no no no no no no no,
en la estacion del metro balderas
una bola de gente se la llevo
en la estacion del metro balderas,
vida mia ya te busque de convoy en convoy
vida mia ya te busque de convoy en convoy
vida mia te busque de convoy en convoy.
Music has long been a part of the human-generated sound culture of the Metro. In 1982 Rockridgo González recorded the now classic ode to the Mexico City underground in "Metro Balderas". He would be killed a few years later in the 1985 earthquake which devastated the city.
The song (lyrics below) speaks of love lost in the hectic Balderas station.
"METRO BALDERAS" (1982) by ROCKDRIGO GONZÁLEZ
Saquese de aqui señor operador
que esto es un secuestro y yo manejo el convoy
mejor haga caso para usted es mejor,
asi es que hagase a un lado porque ahí le voy.
Hace cuatro años que a mi novia perdí
en esas muchedumbres que se forman aqui,
la busque en los andenes y las salas de espera pero ella se perdio
en la estacion de Balderas.
En la estacion del metro balderas
ahí fue donde yo perdi a mi amor
en la estacion del metro balderas
ahí deje embarrado mi corazon
No no no no no no
fue la estacion del metro balderas
una bola de gente se la llevo
en la estacion del metro balderas
vida mia ya te busque de convoy en convoy
Mejor haga caso o le doy un balazo
no se ha dado cuenta de que estoy muy empeñado.
Ya lo dijo Freud no me acuerdo en que lado
sólo una experiencia que he experimentado
Pare usted en la ruta que me lleva al trabajo, hoy estoy dispuesto
a mandarlo al carajo
llevame hacia Hidalgo o hacia donde quieras
pero no me lleves no
por la estacion de balderas.
En la estacion del metro balderas
ahí fue donde yo perdi a mi amor
en la estacion del metro balderas,
ahí dejé embarrado mi corazon
no no no no no no no,
en la estacion del metro balderas
una bola de gente se la llevo
en la estacion del metro balderas,
vida mia ya te busque de convoy en convoy
vida mia ya te busque de convoy en convoy
vida mia te busque de convoy en convoy.
Tuesday, August 2, 2011
Porfirio Díaz to Thomas Edison, 1909.
On August 15th, 1909, authoritarian Mexican president Porfirio Díaz sent Thomas Edison a thank you note for having shipped him a phonograph from the Edison laboratory. Rather than use the written word, Díaz opted to record his own voice on a wax cylinder. The voice recording, which has now been digitized, is believed to be one of the oldest (possibly the first) of its kind produced in Mexico.
What follows is the recording, provided by the Archivo Sonoro (archivosonoro.org), as well as the transcript.
Transcription of Díaz's voice note:
Introduction
Contestación que el Sr. General Porfirio Díaz, Presidente de la República Mexicana, da a una carta del señor Tomás A. Edison.
Porfirio Diaz
Chapultepec, agosto 15 de 1909. Sr. Tomás A Edison (estimado y buen amigo): Me refiero a su grata 8 de julio.
Yo también como usted recuerdo con placer el tiempo aquel en que tuve la satisfacción de conocerle y conocer sus atrevidos experimentos, haciéndome partícipe de su fe inquebrantable en el gracioso porvenir de la ciencia empírica. Fue allá en su patria, en los primeros días de la luz eléctrica en nueva york, y desde entonces presentí en usted al héroe del talento, al triunfador del trabajo, al que más tarde habría de someter a disciplina el fuego arrebatado por Franklin a los cielos para perpetuar acá en la tierra en sus maravillosos aparatos fonográficos la cariñosa voz de los seres amados reproduciendo todos los ritmos, todos los acentos y todas las modulaciones del lenguaje humano. Me es grato complacerle porque tengo en muy alta estimación a los grandes benefactores de la humanidad, y usted es uno de ellos, porque usted ha creado nuevas fuentes de felicidad, de bienestar y de riqueza para el género humano utilizando las más poderosas fuerzas conocidas: luz, electricidad, trabajo y genio. Su amigo, que con orgullo estrecha su mano, Porfirio Díaz.
What follows is the recording, provided by the Archivo Sonoro (archivosonoro.org), as well as the transcript.
Transcription of Díaz's voice note:
Introduction
Contestación que el Sr. General Porfirio Díaz, Presidente de la República Mexicana, da a una carta del señor Tomás A. Edison.
Porfirio Diaz
Chapultepec, agosto 15 de 1909. Sr. Tomás A Edison (estimado y buen amigo): Me refiero a su grata 8 de julio.
Yo también como usted recuerdo con placer el tiempo aquel en que tuve la satisfacción de conocerle y conocer sus atrevidos experimentos, haciéndome partícipe de su fe inquebrantable en el gracioso porvenir de la ciencia empírica. Fue allá en su patria, en los primeros días de la luz eléctrica en nueva york, y desde entonces presentí en usted al héroe del talento, al triunfador del trabajo, al que más tarde habría de someter a disciplina el fuego arrebatado por Franklin a los cielos para perpetuar acá en la tierra en sus maravillosos aparatos fonográficos la cariñosa voz de los seres amados reproduciendo todos los ritmos, todos los acentos y todas las modulaciones del lenguaje humano. Me es grato complacerle porque tengo en muy alta estimación a los grandes benefactores de la humanidad, y usted es uno de ellos, porque usted ha creado nuevas fuentes de felicidad, de bienestar y de riqueza para el género humano utilizando las más poderosas fuerzas conocidas: luz, electricidad, trabajo y genio. Su amigo, que con orgullo estrecha su mano, Porfirio Díaz.
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